La superficie de los eritrocitos contiene un conjunto de
glucoproteínas y glucolípidos que pueden actuar como antígenos. Un antígeno es
una sustancia capaz de estimular la formación de anticuerpos, que pueden
reaccionar con el propio antígeno. La sangre se clasifica en diversos grupos
sanguíneos de acuerdo con la presencia o ausencia de los diversos antígenos.
Existen al menos 24 grupos sanguíneos, desde el punto de vista clínico interesan sólo
los antígenos A, B y Rh.
Existen los siguientes tipos de sangre, según los antígenos o
aglutinógenos presentes en la membrana eritrocítica:
- Tipo A: antígeno A en los eritrocitos.
- Tipo B: antígeno B en los eritrocitos.
- Tipo AB: antígenos A y B en los eritrocitos.
- Tipo 0: ni antígeno A ni B en los eritrocitos.
La sangre Rh positiva es la que posee antígeno Rh en sus eritrocitos;
la sangre Rh negativa es la que no lo posee. El plasma sanguíneo puede tener o
no aglutininas o anticuerpos que reaccionan con los antígenos eritrocíticos A,
B y Rh. El plasma nunca contiene anticuerpos contra los antígenos que se encuentran
en sus propios eritrocitos; si los hubiera el anticuerpo reaccionaría con el
antígeno y destruiría los eritrocitos. Pero el plasma sí contiene anticuerpos
contra los antígenos que no están presentes en sus eritrocitos. Por ejemplo, en
la sangre de tipo A existe el antígeno A en sus eritrocitos; en consecuencia su
plasma no contiene anticuerpos anti A, pero sí contiene anticuerpos anti B. En
la sangre de tipo B, existe antígeno B en sus eritrocitos; por lo tanto su
plasma no contiene anticuerpos anti B, pero sí contiene anticuerpos anti A.
Ninguna sangre
contiene normalmente anticuerpos anti Rh. Sin embargo aparecen anticuerpos anti
Rh en la sangre de la persona Rh negativa si han entrado en su torrente
circulatorio eritrocitos Rh positivos. Esto puede suceder por una transfusión
de sangre Rh positiva a una persona Rh negativa; en poco tiempo, el cuerpo
elabora anticuerpos anti Rh, los que se quedan en la sangre.
Los anticuerpos anti A, anti B y anti Rh, son aglutininas (sustancias
que aglutinan las células). El peligro de dar una transfusión de sangre
consiste en que los anticuerpos que hay en el plasma de la persona que la
recibe (plasma del receptor) pueden aglutinar los eritrocitos del dador; si por
ejemplo se utilizara sangre de tipo B para transfundir a una persona que tiene sangre
de tipo A, los anticuerpos anti B de la sangre del receptor aglutinarían los
eritrocitos de tipo B del dador. Estas células aglutinadas son mortales en
potencia, ya que pueden tapar vasos pequeños vitales.
La sangre de tipo 0 se
conoce como de dador universal, o sea que puede administrarse a cualquier
receptor.
La sangre de tipo AB, o de receptor universal,
no contiene anticuerpos anti A ni anti B, de modo que no puede aglutinar a los
eritrocitos de dadores tipo A o B.

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